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El hombre que construyó el motor que hace posible todo lo demás

Meddia Cloud

Publicado el

18 Jun 2026

Table of contents

Nota de fuentes: Este artículo es el resultado de una revisión sistemática de medios de comunicación, bases de datos biográficas y cobertura periodística especializada, incluyendo Britannica, Wikipedia, Fortune, Bloomberg, Tom's Hardware, TheStreet, Sequoia Capital, NVIDIA Newsroom, Tom's Hardware, Quartr Insights y registros de la SEC, entre otros. La lista completa de fuentes se encuentra al final del artículo.

En mayo de 2026, Jensen Huang se presentó ante el Comité de Comercio del Senado de Estados Unidos con una posición que ningún otro CEO de tecnología se había atrevido a sostener con esa claridad: las restricciones de exportación de chips de inteligencia artificial hacia China no estaban funcionando. "La política ya ha fallado en gran medida", dijo. La cuota de mercado de Nvidia en China había caído de 95% a 0% en menos de dos años. Los competidores chinos estaban cerrando la brecha tecnológica. Y mientras tanto, los clientes chinos compraban chips de empresas de otros países o desarrollaban los propios.

Huang no estaba pidiendo venderle armas al enemigo. Estaba señalando algo más incómodo: que prohibir los chips de Nvidia en China no había detenido el desarrollo de inteligencia artificial en ese país. Solo había excluido a Nvidia de un mercado de 50.000 millones de dólares.

Era la misma lógica que había guiado a Nvidia durante 33 años: ver lo que todos los demás están mirando y llegar a una conclusión distinta.

Esta es la historia del hombre que construyó la infraestructura sobre la que opera toda la inteligencia artificial del mundo. Sin Jensen Huang, no existiría ChatGPT, ni Claude, ni Gemini. Sin sus chips, Sam Altman, Dario Amodei y todos los demás estarían construyendo castillos sin materiales.

Taiwan, Tailandia, Kentucky y un baño que limpiar

Jen-Hsun Huang nació el 17 de febrero de 1963 en Tainan, Taiwan. Su padre era ingeniero químico; su madre, maestra de escuela primaria. Cuando tenía cinco años, la familia se mudó a Tailandia.

A los nueve años, sus padres tomaron una decisión que marcaría toda su vida: enviar a Jensen y a su hermano mayor a Estados Unidos para que recibieran una mejor educación. Los niños llegaron a Tacoma, Washington, donde vivían unos tíos. Pero algo salió mal con el plan. El tío, sin entender bien el sistema educativo norteamericano, los matriculó en el Oneida Baptist Institute en Kentucky —una academia religiosa para chicos con problemas de conducta, no la escuela privada de élite que él creía.

Jensen tenía nueve años. No hablaba inglés con fluidez. No conocía a nadie. Y su tarea diaria era limpiar los baños del dormitorio.

Lo que podría haber sido una historia de trauma se convirtió en algo distinto. Huang aprendió a hacer bien cada cosa que le pedían, sin importar cuán pequeña fuera. Aprendió a competir —llegó a ser tercero en el campeonato juvenil de dobles de tenis de mesa de EE.UU. a los quince años. Y aprendió que la adversidad no era el opuesto del éxito; era parte del camino.

Sus padres finalmente se reunieron con los hijos en Estados Unidos. La familia se instaló cerca de Portland, Oregon. Huang se graduó del secundario dos años antes que sus compañeros, a los dieciséis. Estudió ingeniería eléctrica en Oregon State University, donde conoció a Lori Mills, con quien se casó en 1985 y con quien sigue casado cuatro décadas después. Luego completó un máster en Stanford.

Su prima Lisa Su es hoy la CEO de AMD, el principal competidor de Nvidia en el mercado de chips. Los dos son de Taiwan, comparten apellido familiar y dirigen las dos empresas más importantes del sector de semiconductores del mundo. Se conocieron de adultos. No son cercanos.

El Denny's donde nació todo

En abril de 1993, tres ingenieros se reunieron en un Denny's sobre Berryessa Road, en el este de San José, California. Jensen Huang tenía 30 años y trabajaba en LSI Logic. Chris Malachowsky y Curtis Priem venían de Sun Microsystems e IBM. Los tres tenían la misma idea: que el futuro de la computación no estaba en los procesadores centrales que todos los demás estaban desarrollando, sino en chips especializados capaces de procesar muchas operaciones en paralelo.

En una servilleta —o al menos eso dice la leyenda— esbozaron el plan inicial. El nombre que eligieron combinaba la palabra latina invidia —envidia— con las siglas NV de "next vision." Nvidia.

La empresa recibió una inversión inicial de 20 millones de dólares de Sequoia Capital y otras firmas. Y desde el primer día operó con una filosofía que Huang nunca ha abandonado: siempre hacer la apuesta más audaz posible, aunque nadie más la vea todavía.

Treinta días del colapso

En los años siguientes, Nvidia compitió en un mercado donde había casi noventa empresas haciendo chips gráficos. Era un sector brutal: márgenes mínimos, ciclos de producto cortos, y un solo error podría significar el fin de la empresa.

En 1995, Nvidia estuvo a treinta días de la quiebra.

El problema fue el NV1, su primer chip, que resultó incompatible con el estándar DirectX de Microsoft. La empresa había firmado un contrato con Sega para fabricar el procesador gráfico de la consola Dreamcast, pero el chip tampoco funcionaba para ese propósito. Huang voló a Japón para reunirse personalmente con el CEO de Sega y contarle la verdad: el producto no servía y debían cancelar el contrato.

Lo que hizo en esa reunión define su estilo de liderazgo. No intentó disimular el problema ni negociar una salida creativa. Admitió el fracaso, explicó la situación con precisión y le pidió a Sega el último pago pendiente del contrato —cinco millones de dólares— aunque el producto no se entregaría. Sega pagó. Ese dinero le dio a Nvidia seis meses de oxígeno.

Con esos seis meses, el equipo desarrolló el RIVA 128. Fue un éxito. La empresa sobrevivió.

"El sufrimiento es parte del viaje", diría Huang años después. "Lo apreciarás por esas sensaciones horribles".

CUDA: la apuesta que nadie entendió

En 1999, Nvidia lanzó la GeForce 256, la primera GPU —Graphics Processing Unit— de la historia. El chip no era solo más rápido que los anteriores: era cualitativamente diferente. Podía procesar miles de operaciones simultáneamente, en paralelo, en lugar de hacerlas una por una.

Fue el inicio de una década de dominio en los videojuegos. Pero Huang veía algo más.

En 2006 lanzó CUDA —Compute Unified Device Architecture—, una plataforma de software que permitía a los desarrolladores usar las GPUs de Nvidia para cualquier tipo de cómputo, no solo gráficos. Era una apuesta extraña: nadie estaba usando chips de videojuegos para hacer ciencia. El mercado no lo pedía. Los inversores no lo entendían. Los académicos tampoco, al principio.

Nvidia invirtió durante años en CUDA sin retorno obvio. Construyó una comunidad de desarrolladores, publicó herramientas, ofreció acceso a universidades. Cultivó el ecosistema cuando no había dinero en él.

En 2012, un equipo de investigadores de la Universidad de Toronto usó GPUs de Nvidia para entrenar AlexNet, una red neuronal que ganó el concurso de reconocimiento de imágenes ImageNet con una ventaja tan amplia sobre sus competidores que dejó a la comunidad de IA sin palabras. Era la primera demostración a gran escala de que el aprendizaje profundo funcionaba. Y solo era posible gracias a CUDA.

El resto de la historia es conocida. Cuando el mundo de la inteligencia artificial explotó, la única plataforma que podía entrenarlo era Nvidia. Y la única razón de que eso fuera así era que Huang había apostado por CUDA una década antes de que alguien entendiera para qué servía.

La empresa más valiosa del mundo

A marzo de 2026, Nvidia tiene una capitalización de mercado de más de 3,4 billones de dólares —superando a Apple, Microsoft y a todas las demás empresas públicas del mundo. Sus ingresos en el año fiscal 2025 fueron de 130.500 millones de dólares, con más de 115.000 millones provenientes del segmento de centros de datos. El negocio de videojuegos que construyó la empresa es hoy una fracción marginal de sus ingresos.

Nvidia controla más del 90% del mercado de GPUs para entrenamiento de modelos de inteligencia artificial. Cada vez que OpenAI entrena un modelo nuevo, usa chips de Nvidia. Lo mismo Anthropic, Google DeepMind, Meta, xAI. La arquitectura Blackwell, lanzada en 2024, fue la plataforma en torno a la cual giró todo el año siguiente del sector. La siguiente generación —Vera Rubin— comenzará a desplegarse en la segunda mitad de 2026.

Huang tiene un patrimonio neto estimado en alrededor de 142.000 millones de dólares, según datos de 2025. Ha sido nombrado el mejor CEO del mundo por Fortune, The Economist y Brand Finance. En 2026 fue incorporado al Consejo de Asesores del Presidente en Ciencia y Tecnología.

Viste siempre una chaqueta de cuero negra. Dirige la empresa sin comités de planificación estratégica tradicionales —prefiere el contacto directo con los equipos. Su principio de gestión más conocido: cuando planifiques un proyecto, empieza siempre por la versión más rápida posible sin restricciones, y luego aplica los límites reales.

El problema de China

La situación con China es el capítulo más complicado de la historia reciente de Nvidia y la prueba más exigente de la visión estratégica de Huang.

Desde 2022, el gobierno de Estados Unidos ha impuesto restricciones progresivamente más estrictas a la exportación de chips de inteligencia artificial a China. La lógica era clara: impedir que el país accediera a la tecnología necesaria para desarrollar sistemas de IA militares o de vigilancia de última generación. Nvidia no pudo vender sus chips más avanzados —primero la arquitectura Hopper, luego Blackwell— al mercado chino.

El resultado fue inesperado para quienes diseñaron la política. La cuota de mercado de Nvidia en China cayó de 95% a prácticamente cero. Pero el desarrollo de IA en China no se detuvo. Las empresas chinas aceleraron el desarrollo de sus propios chips. Huawei avanzó con su arquitectura Ascend. DeepSeek demostró en enero de 2025 que era posible entrenar modelos competitivos con hardware de generaciones anteriores. El mercado de 50.000 millones de dólares que Nvidia había perdido no desapareció: lo absorbieron otras empresas.

En mayo de 2026, Huang dijo ante el Senado que la política de exportación "ya ha fracasado en gran medida". Pidió al gobierno que permitiera a Nvidia vender una versión de Blackwell a China —después de haber desplegado la siguiente generación, Vera Rubin, en el mercado estadounidense— para recuperar presencia antes de que los competidores locales cerraran definitivamente la brecha. La senadora Elizabeth Warren lo convocó al Comité de Comercio para explicar sus posiciones.

Es una posición incómoda para un CEO cuya empresa depende de la confianza del gobierno americano y cuya tecnología define el equilibrio del poder tecnológico global. Pero es coherente con su historia: Huang siempre ha estado dispuesto a decir lo que ve, aunque nadie quiera escucharlo.

El hombre que limpió baños y construyó el futuro

Hay una imagen que Jensen Huang usa con frecuencia cuando le preguntan por el origen de su carácter. Vuelve al Oneida Baptist Institute en Kentucky, a los nueve años, al cubo y al trapeador. No lo cuenta como una tragedia. Lo cuenta como el primer lugar donde aprendió que hacer bien lo que se tiene que hacer, aunque nadie te esté mirando, es la única base sólida sobre la que se construye cualquier cosa.

Treinta y tres años después de fundar Nvidia en un Denny's, Jensen Huang dirige la empresa más valiosa del mundo. Cada modelo de inteligencia artificial que existe —los que usan Sam Altman, Dario Amodei, Mark Zuckerberg, Aravind Srinivas— corre sobre la arquitectura que él decidió construir cuando nadie más lo veía.

Eso es lo que significa ser el que hace posible todo lo demás.

Esta es la quinta entrega de la serie "Dueños de la IA en el mundo." El próximo y último capítulo: Mark Zuckerberg, el único que apostó por el código abierto y luego cambió de idea.

Fuentes

  • Wikipedia. Perfil de "Jensen Huang." Actualización mayo 2026.
  • Britannica Money. "Jensen Huang." Actualización junio 2026.
  • Britannica Money. "NVIDIA Corporation." Actualización junio 2026.
  • NVIDIA Newsroom. Biografía oficial de Jensen Huang. Actualización 2026.
  • Fortune. "The rise of Jensen Huang, the Nvidia CEO who was born in Taiwan, raised in Kentucky, and is now one of the richest men on earth." Febrero 2024.
  • TheStreet. "Denny's, GPUs & AI: The journey of Nvidia." Marzo 2026.
  • Quartr Insights. "The Story of Jensen Huang and Nvidia." Noviembre 2025.
  • Sequoia Capital. "Nvidia: An Overnight Success Story 30 Years in the Making." Octubre 2025.
  • Taskade Blog. "What is NVIDIA? History of Jensen Huang, CUDA & GPUs." Marzo 2026.
  • The Brand Hopper. "The Rise of Nvidia: Powering the AI Revolution Behind ChatGPT." Mayo 2025.
  • Eboona. "Jensen Huang Biography, Net Worth, NVIDIA Journey, Career & Life." Enero 2026.
  • CRVSCIENCE. "Why Nvidia Dominates AI: A History of CUDA and Parallel Computing." Enero 2026.
  • Tryalma. "Jensen Huang and Their Immigration Story." Abril 2026.
  • The Immigrant Learning Center. "Jensen Huang." Marzo 2025.
  • Tom's Hardware. "Jensen says Nvidia now has 'zero percent' market share in China." Mayo 2026.
  • Bloomberg. "Nvidia CEO Says No Plans to Ship Blackwell AI Chips to China." Noviembre 2025.
  • Fortune Asia. "Nvidia CEO calls China AI market a $50B opportunity." Agosto 2025.
  • Global Times. "Nvidia CEO Huang claims keeping top chip for the US." Marzo 2026.
  • SEC Form 8-K Q4 FY2025 y Q2 FY2026. NVIDIA Corporation.

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El hombre que construyó el motor que hace posible todo lo demás

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18
June 2026

Quinta entrega de la serie "Dueños de la IA en el mundo": Jensen Huang

Nota de fuentes: Este artículo es el resultado de una revisión sistemática de medios de comunicación, bases de datos biográficas y cobertura periodística especializada, incluyendo Britannica, Wikipedia, Fortune, Bloomberg, Tom's Hardware, TheStreet, Sequoia Capital, NVIDIA Newsroom, Tom's Hardware, Quartr Insights y registros de la SEC, entre otros. La lista completa de fuentes se encuentra al final del artículo.

En mayo de 2026, Jensen Huang se presentó ante el Comité de Comercio del Senado de Estados Unidos con una posición que ningún otro CEO de tecnología se había atrevido a sostener con esa claridad: las restricciones de exportación de chips de inteligencia artificial hacia China no estaban funcionando. "La política ya ha fallado en gran medida", dijo. La cuota de mercado de Nvidia en China había caído de 95% a 0% en menos de dos años. Los competidores chinos estaban cerrando la brecha tecnológica. Y mientras tanto, los clientes chinos compraban chips de empresas de otros países o desarrollaban los propios.

Huang no estaba pidiendo venderle armas al enemigo. Estaba señalando algo más incómodo: que prohibir los chips de Nvidia en China no había detenido el desarrollo de inteligencia artificial en ese país. Solo había excluido a Nvidia de un mercado de 50.000 millones de dólares.

Era la misma lógica que había guiado a Nvidia durante 33 años: ver lo que todos los demás están mirando y llegar a una conclusión distinta.

Esta es la historia del hombre que construyó la infraestructura sobre la que opera toda la inteligencia artificial del mundo. Sin Jensen Huang, no existiría ChatGPT, ni Claude, ni Gemini. Sin sus chips, Sam Altman, Dario Amodei y todos los demás estarían construyendo castillos sin materiales.

Taiwan, Tailandia, Kentucky y un baño que limpiar

Jen-Hsun Huang nació el 17 de febrero de 1963 en Tainan, Taiwan. Su padre era ingeniero químico; su madre, maestra de escuela primaria. Cuando tenía cinco años, la familia se mudó a Tailandia.

A los nueve años, sus padres tomaron una decisión que marcaría toda su vida: enviar a Jensen y a su hermano mayor a Estados Unidos para que recibieran una mejor educación. Los niños llegaron a Tacoma, Washington, donde vivían unos tíos. Pero algo salió mal con el plan. El tío, sin entender bien el sistema educativo norteamericano, los matriculó en el Oneida Baptist Institute en Kentucky —una academia religiosa para chicos con problemas de conducta, no la escuela privada de élite que él creía.

Jensen tenía nueve años. No hablaba inglés con fluidez. No conocía a nadie. Y su tarea diaria era limpiar los baños del dormitorio.

Lo que podría haber sido una historia de trauma se convirtió en algo distinto. Huang aprendió a hacer bien cada cosa que le pedían, sin importar cuán pequeña fuera. Aprendió a competir —llegó a ser tercero en el campeonato juvenil de dobles de tenis de mesa de EE.UU. a los quince años. Y aprendió que la adversidad no era el opuesto del éxito; era parte del camino.

Sus padres finalmente se reunieron con los hijos en Estados Unidos. La familia se instaló cerca de Portland, Oregon. Huang se graduó del secundario dos años antes que sus compañeros, a los dieciséis. Estudió ingeniería eléctrica en Oregon State University, donde conoció a Lori Mills, con quien se casó en 1985 y con quien sigue casado cuatro décadas después. Luego completó un máster en Stanford.

Su prima Lisa Su es hoy la CEO de AMD, el principal competidor de Nvidia en el mercado de chips. Los dos son de Taiwan, comparten apellido familiar y dirigen las dos empresas más importantes del sector de semiconductores del mundo. Se conocieron de adultos. No son cercanos.

El Denny's donde nació todo

En abril de 1993, tres ingenieros se reunieron en un Denny's sobre Berryessa Road, en el este de San José, California. Jensen Huang tenía 30 años y trabajaba en LSI Logic. Chris Malachowsky y Curtis Priem venían de Sun Microsystems e IBM. Los tres tenían la misma idea: que el futuro de la computación no estaba en los procesadores centrales que todos los demás estaban desarrollando, sino en chips especializados capaces de procesar muchas operaciones en paralelo.

En una servilleta —o al menos eso dice la leyenda— esbozaron el plan inicial. El nombre que eligieron combinaba la palabra latina invidia —envidia— con las siglas NV de "next vision." Nvidia.

La empresa recibió una inversión inicial de 20 millones de dólares de Sequoia Capital y otras firmas. Y desde el primer día operó con una filosofía que Huang nunca ha abandonado: siempre hacer la apuesta más audaz posible, aunque nadie más la vea todavía.

Treinta días del colapso

En los años siguientes, Nvidia compitió en un mercado donde había casi noventa empresas haciendo chips gráficos. Era un sector brutal: márgenes mínimos, ciclos de producto cortos, y un solo error podría significar el fin de la empresa.

En 1995, Nvidia estuvo a treinta días de la quiebra.

El problema fue el NV1, su primer chip, que resultó incompatible con el estándar DirectX de Microsoft. La empresa había firmado un contrato con Sega para fabricar el procesador gráfico de la consola Dreamcast, pero el chip tampoco funcionaba para ese propósito. Huang voló a Japón para reunirse personalmente con el CEO de Sega y contarle la verdad: el producto no servía y debían cancelar el contrato.

Lo que hizo en esa reunión define su estilo de liderazgo. No intentó disimular el problema ni negociar una salida creativa. Admitió el fracaso, explicó la situación con precisión y le pidió a Sega el último pago pendiente del contrato —cinco millones de dólares— aunque el producto no se entregaría. Sega pagó. Ese dinero le dio a Nvidia seis meses de oxígeno.

Con esos seis meses, el equipo desarrolló el RIVA 128. Fue un éxito. La empresa sobrevivió.

"El sufrimiento es parte del viaje", diría Huang años después. "Lo apreciarás por esas sensaciones horribles".

CUDA: la apuesta que nadie entendió

En 1999, Nvidia lanzó la GeForce 256, la primera GPU —Graphics Processing Unit— de la historia. El chip no era solo más rápido que los anteriores: era cualitativamente diferente. Podía procesar miles de operaciones simultáneamente, en paralelo, en lugar de hacerlas una por una.

Fue el inicio de una década de dominio en los videojuegos. Pero Huang veía algo más.

En 2006 lanzó CUDA —Compute Unified Device Architecture—, una plataforma de software que permitía a los desarrolladores usar las GPUs de Nvidia para cualquier tipo de cómputo, no solo gráficos. Era una apuesta extraña: nadie estaba usando chips de videojuegos para hacer ciencia. El mercado no lo pedía. Los inversores no lo entendían. Los académicos tampoco, al principio.

Nvidia invirtió durante años en CUDA sin retorno obvio. Construyó una comunidad de desarrolladores, publicó herramientas, ofreció acceso a universidades. Cultivó el ecosistema cuando no había dinero en él.

En 2012, un equipo de investigadores de la Universidad de Toronto usó GPUs de Nvidia para entrenar AlexNet, una red neuronal que ganó el concurso de reconocimiento de imágenes ImageNet con una ventaja tan amplia sobre sus competidores que dejó a la comunidad de IA sin palabras. Era la primera demostración a gran escala de que el aprendizaje profundo funcionaba. Y solo era posible gracias a CUDA.

El resto de la historia es conocida. Cuando el mundo de la inteligencia artificial explotó, la única plataforma que podía entrenarlo era Nvidia. Y la única razón de que eso fuera así era que Huang había apostado por CUDA una década antes de que alguien entendiera para qué servía.

La empresa más valiosa del mundo

A marzo de 2026, Nvidia tiene una capitalización de mercado de más de 3,4 billones de dólares —superando a Apple, Microsoft y a todas las demás empresas públicas del mundo. Sus ingresos en el año fiscal 2025 fueron de 130.500 millones de dólares, con más de 115.000 millones provenientes del segmento de centros de datos. El negocio de videojuegos que construyó la empresa es hoy una fracción marginal de sus ingresos.

Nvidia controla más del 90% del mercado de GPUs para entrenamiento de modelos de inteligencia artificial. Cada vez que OpenAI entrena un modelo nuevo, usa chips de Nvidia. Lo mismo Anthropic, Google DeepMind, Meta, xAI. La arquitectura Blackwell, lanzada en 2024, fue la plataforma en torno a la cual giró todo el año siguiente del sector. La siguiente generación —Vera Rubin— comenzará a desplegarse en la segunda mitad de 2026.

Huang tiene un patrimonio neto estimado en alrededor de 142.000 millones de dólares, según datos de 2025. Ha sido nombrado el mejor CEO del mundo por Fortune, The Economist y Brand Finance. En 2026 fue incorporado al Consejo de Asesores del Presidente en Ciencia y Tecnología.

Viste siempre una chaqueta de cuero negra. Dirige la empresa sin comités de planificación estratégica tradicionales —prefiere el contacto directo con los equipos. Su principio de gestión más conocido: cuando planifiques un proyecto, empieza siempre por la versión más rápida posible sin restricciones, y luego aplica los límites reales.

El problema de China

La situación con China es el capítulo más complicado de la historia reciente de Nvidia y la prueba más exigente de la visión estratégica de Huang.

Desde 2022, el gobierno de Estados Unidos ha impuesto restricciones progresivamente más estrictas a la exportación de chips de inteligencia artificial a China. La lógica era clara: impedir que el país accediera a la tecnología necesaria para desarrollar sistemas de IA militares o de vigilancia de última generación. Nvidia no pudo vender sus chips más avanzados —primero la arquitectura Hopper, luego Blackwell— al mercado chino.

El resultado fue inesperado para quienes diseñaron la política. La cuota de mercado de Nvidia en China cayó de 95% a prácticamente cero. Pero el desarrollo de IA en China no se detuvo. Las empresas chinas aceleraron el desarrollo de sus propios chips. Huawei avanzó con su arquitectura Ascend. DeepSeek demostró en enero de 2025 que era posible entrenar modelos competitivos con hardware de generaciones anteriores. El mercado de 50.000 millones de dólares que Nvidia había perdido no desapareció: lo absorbieron otras empresas.

En mayo de 2026, Huang dijo ante el Senado que la política de exportación "ya ha fracasado en gran medida". Pidió al gobierno que permitiera a Nvidia vender una versión de Blackwell a China —después de haber desplegado la siguiente generación, Vera Rubin, en el mercado estadounidense— para recuperar presencia antes de que los competidores locales cerraran definitivamente la brecha. La senadora Elizabeth Warren lo convocó al Comité de Comercio para explicar sus posiciones.

Es una posición incómoda para un CEO cuya empresa depende de la confianza del gobierno americano y cuya tecnología define el equilibrio del poder tecnológico global. Pero es coherente con su historia: Huang siempre ha estado dispuesto a decir lo que ve, aunque nadie quiera escucharlo.

El hombre que limpió baños y construyó el futuro

Hay una imagen que Jensen Huang usa con frecuencia cuando le preguntan por el origen de su carácter. Vuelve al Oneida Baptist Institute en Kentucky, a los nueve años, al cubo y al trapeador. No lo cuenta como una tragedia. Lo cuenta como el primer lugar donde aprendió que hacer bien lo que se tiene que hacer, aunque nadie te esté mirando, es la única base sólida sobre la que se construye cualquier cosa.

Treinta y tres años después de fundar Nvidia en un Denny's, Jensen Huang dirige la empresa más valiosa del mundo. Cada modelo de inteligencia artificial que existe —los que usan Sam Altman, Dario Amodei, Mark Zuckerberg, Aravind Srinivas— corre sobre la arquitectura que él decidió construir cuando nadie más lo veía.

Eso es lo que significa ser el que hace posible todo lo demás.

Esta es la quinta entrega de la serie "Dueños de la IA en el mundo." El próximo y último capítulo: Mark Zuckerberg, el único que apostó por el código abierto y luego cambió de idea.

Fuentes

  • Wikipedia. Perfil de "Jensen Huang." Actualización mayo 2026.
  • Britannica Money. "Jensen Huang." Actualización junio 2026.
  • Britannica Money. "NVIDIA Corporation." Actualización junio 2026.
  • NVIDIA Newsroom. Biografía oficial de Jensen Huang. Actualización 2026.
  • Fortune. "The rise of Jensen Huang, the Nvidia CEO who was born in Taiwan, raised in Kentucky, and is now one of the richest men on earth." Febrero 2024.
  • TheStreet. "Denny's, GPUs & AI: The journey of Nvidia." Marzo 2026.
  • Quartr Insights. "The Story of Jensen Huang and Nvidia." Noviembre 2025.
  • Sequoia Capital. "Nvidia: An Overnight Success Story 30 Years in the Making." Octubre 2025.
  • Taskade Blog. "What is NVIDIA? History of Jensen Huang, CUDA & GPUs." Marzo 2026.
  • The Brand Hopper. "The Rise of Nvidia: Powering the AI Revolution Behind ChatGPT." Mayo 2025.
  • Eboona. "Jensen Huang Biography, Net Worth, NVIDIA Journey, Career & Life." Enero 2026.
  • CRVSCIENCE. "Why Nvidia Dominates AI: A History of CUDA and Parallel Computing." Enero 2026.
  • Tryalma. "Jensen Huang and Their Immigration Story." Abril 2026.
  • The Immigrant Learning Center. "Jensen Huang." Marzo 2025.
  • Tom's Hardware. "Jensen says Nvidia now has 'zero percent' market share in China." Mayo 2026.
  • Bloomberg. "Nvidia CEO Says No Plans to Ship Blackwell AI Chips to China." Noviembre 2025.
  • Fortune Asia. "Nvidia CEO calls China AI market a $50B opportunity." Agosto 2025.
  • Global Times. "Nvidia CEO Huang claims keeping top chip for the US." Marzo 2026.
  • SEC Form 8-K Q4 FY2025 y Q2 FY2026. NVIDIA Corporation.