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El hombre que convenció al mundo de que la mejor forma de evitar el apocalipsis era dejarlo a él construirlo

Meddia Cloud

Publicado el

11 Jun 2026

Table of contents

Nota de fuentes: Este artículo es el resultado de una revisión sistemática de medios de comunicación, bases de datos biográficas y cobertura periodística especializada, incluyendo The New Yorker, Al Jazeera, NPR, CNN, CNBC, TechCrunch, Washington Post, Fortune, Axios, Biography.com, Britannica, Wikipedia y Sacra, entre otros. La fuente primaria más relevante es el reportaje "Sam Altman May Control Our Future—Can He Be Trusted?", escrito por Ronan Farrow y Andrew Marantz y publicado en The New Yorker el 6 de abril de 2026, que incluyó acceso a documentos internos de OpenAI, deposiciones judiciales y más de cien entrevistas con personas de conocimiento directo. La lista completa de fuentes se encuentra al final del artículo.

El 18 de mayo de 2026, un jurado de nueve personas en Oakland, California, deliberó menos de dos horas antes de fallar de manera unánime a favor de Sam Altman. La demanda que Elon Musk había interpuesto contra él y contra OpenAI —acusándolo de fraude, de haber "robado una organización benéfica" y de haberle tendido una "larga trampa" para separarlo de su dinero— quedó desestimada por prescripción. Altman salió del tribunal sin condena, sin tener que pagar los hasta 150.000 millones de dólares que Musk reclamaba, y con la empresa que preside valorada en 852.000 millones de dólares.

Musk dijo en X que el fallo fue "un tecnicismo de calendario" y anunció apelación. Altman no comentó públicamente. Probablemente no necesitaba hacerlo.

Esta es la historia del hombre detrás de ChatGPT. No es una historia sencilla.

Un niño que necesitaba ganar

Samuel Harris Altman nació el 22 de abril de 1985 en Chicago, Illinois. Creció en Clayton, un suburbio acomodado de St. Louis, Misuri, el mayor de cuatro hermanos. Su madre, Connie Gibstine, es dermatóloga. Su padre, Jerry Altman, fue agente inmobiliario; murió de un infarto en 2018.

A los ocho años recibió su primera computadora y aprendió a programar solo. En la John Burroughs School, la preparatoria privada de élite donde estudió, se declaró públicamente homosexual ante una asamblea escolar —en el Medio Oeste de comienzos de los 2000, ese gesto no era sin costo. A los dieciséis o diecisiete años fue víctima de un ataque físico violento con connotaciones homofóbicas en un barrio gay de St. Louis. No lo denunció. Años después, al contarlo al New Yorker, dijo que prefería no dar más detalles porque hacerlo lo haría "parecer manipulador o en busca de lástima".

Su hermano Jack describió al New Yorker cuál era la actitud de Altman en la infancia: "Tengo que ganar, y estoy a cargo de todo".

En 2003 ingresó a Stanford a estudiar Ciencias de la Computación. Duró dos años. En 2005, con 19 años, abandonó la carrera para fundar su primera empresa.

Loopt: aprender a leer las reglas en su favor

Altman cofundó Loopt, una red social geolocalizada para teléfonos celulares, como parte de la primera generación de empresas incubadas por Y Combinator. La idea era prematura —los smartphones aún no existían tal como los conocemos hoy— pero Altman levantó más de 30 millones de dólares de fondos como Sequoia Capital y New Enterprise Associates.

Para hacer funcionar la tecnología de geolocalización necesitaba que los operadores telefónicos le dieran acceso a los datos de ubicación de sus usuarios. La normativa federal de EE.UU. obligaba a los operadores a rastrear teléfonos para servicios de emergencia. Altman negoció el uso de esa misma capacidad para su aplicación comercial. No violó ninguna ley. Pero la maniobra fue característica: encontró en las reglas existentes un espacio que nadie más había identificado, y lo usó.

Loopt nunca tuvo masa crítica de usuarios. En marzo de 2012, Green Dot Corporation la compró por 43,4 millones de dólares —un retorno modesto para los inversores, suficiente para Altman. Según una persona familiarizada con la operación, citada en el New Yorker, la compra fue organizada en parte para permitirle salir con la cabeza alta. Ya en ese período, grupos de empleados habían pedido al directorio en dos ocasiones que lo despidieran como CEO, por problemas de liderazgo y falta de transparencia, según documenta la periodista Keach Hagey en su biografía The Optimist.

Con el dinero de la venta y los contactos acumulados, Altman cofundó junto a su hermano Jack el fondo de capital de riesgo Hydrazine Capital, con 21 millones de dólares iniciales aportados en gran parte por Peter Thiel.

Y Combinator: el fabricante de reyes

En febrero de 2014, Paul Graham —cofundador y figura legendaria del ecosistema de startups de Silicon Valley— anunció a Altman como nuevo presidente de Y Combinator. Graham lo presentó con una de sus frases más celebradas: "Podrías lanzarlo en paracaídas sobre una isla llena de caníbales y volver cinco años después para encontrarlo como rey".

Bajo su gestión, Y Combinator pasó de incubar decenas a cientos de startups al año. La lista de empresas graduadas incluye Airbnb, Dropbox, Stripe, Coinbase, Reddit, Instacart y Cruise. En total, aproximadamente 1.900 startups con una valoración combinada de alrededor de 150.000 millones de dólares.

Pero la salida de Altman de Y Combinator en 2019 no fue el retiro triunfal que la versión oficial sugería. Según múltiples socios y fundadores de YC entrevistados por el New Yorker —con respaldo de materiales contemporáneos revisados por los periodistas— Altman fue presionado a irse por la desconfianza acumulada de varios socios. Graham, en privado, habría dicho a colegas: "Sam nos había estado mintiendo todo el tiempo".

OpenAI: la misión más ambiciosa del mundo, o el argumento de ventas más sofisticado de la historia

En diciembre de 2015, Altman cofundó OpenAI junto a Elon Musk, Greg Brockman, Ilya Sutskever y otros ocho colaboradores. La organización nació como entidad sin fines de lucro con una misión declarada de proporciones épicas: garantizar que la inteligencia artificial general beneficiara a toda la humanidad y no solo a quienes la controlaran. El financiamiento inicial comprometido fue de 1.000 millones de dólares.

Para reclutar a los mejores científicos del planeta, Altman y Musk usaron el único argumento que podía competir con los sueldos de Google: el peso moral de la misión. A Ilya Sutskever, considerado entonces el investigador de IA más talentoso de su generación, Google le ofreció seis millones de dólares al año. OpenAI no podía igualar esa cifra. Pero Altman le dijo, según documentó el New Yorker: "Desafortunadamente ellos no tienen 'hacer lo correcto' de su lado".

El pitch funcionó. Y funcionó porque Altman lo creía —o al menos lo decía de manera suficientemente convincente como para que los demás lo creyeran también.

Lo que ocurrió dentro de OpenAI en los años siguientes es, en gran parte, la historia de cómo esa misión fue siendo redefinida, primero despacio y luego de golpe.

Dario Amodei —quien cofundaría Anthropic en 2020, hoy uno de los principales rivales de OpenAI— tomó notas detalladas de sus interacciones con Altman durante años, bajo el encabezado "Mi experiencia con OpenAI" (subtítulo: "Privado: no compartir"). Más de 200 páginas de documentos relacionados con esas notas fueron revisados por el New Yorker y no habían sido divulgados previamente. En un pasaje, Amodei escribió sobre el objetivo real de Altman: construir "un laboratorio de IA que estaría enfocado en seguridad ('tal vez no de inmediato, sino tan pronto como pueda')". En otro pasaje, más tardío y más duro, escribió: "El problema con OpenAI es Sam mismo".

En 2019, con Musk ya fuera de la organización tras una disputa por el control, Altman asumió como CEO. Para poder captar el capital necesario transformó la estructura: de entidad sin fines de lucro pura a una estructura híbrida con una filial comercial capaz de recibir inversiones externas. Microsoft aportó 1.000 millones de dólares ese año y otros 10.000 millones en 2023.

ChatGPT: el producto que cambió todo

El 30 de noviembre de 2022, OpenAI lanzó ChatGPT como prototipo de acceso gratuito. Altman lo anunció en X con una frase de una discreción casi cómica: "Hoy lanzamos ChatGPT. Intenten hablar con él aquí".

En cinco días, un millón de usuarios. En dos meses, cien millones. Ningún servicio web en la historia había alcanzado esa cifra en menos tiempo. A febrero de 2026, ChatGPT tenía 900 millones de usuarios activos semanales.

El lanzamiento desencadenó lo que los analistas llamaron las "guerras de la inteligencia artificial": Google aceleró el desarrollo de Gemini en modo emergencia, Microsoft integró la tecnología de OpenAI en Bing y en toda su suite de productividad, Meta lanzó sus modelos abiertos. Altman, prácticamente desconocido fuera del ecosistema tecnológico, se convirtió de golpe en uno de los hombres más influyentes del planeta.

Pero el éxito aceleró también las tensiones internas que venían acumulándose. En diciembre de 2022, Altman aseguró a los directores de OpenAI que diversas funciones del modelo GPT-4 habían sido aprobadas por un panel de seguridad. La directora Helen Toner solicitó la documentación. Descubrió que las funciones más controvertidas no habían sido aprobadas. Además, Microsoft había lanzado una versión preliminar de ChatGPT en India sin completar una revisión de seguridad requerida —hecho que Altman no había mencionado en horas de reuniones con el directorio.

El despido que duró cuatro días

El 17 de noviembre de 2023, Altman estaba en Las Vegas viendo una carrera de Fórmula 1 cuando Ilya Sutskever lo invitó a una videollamada con el directorio. Uno de los miembros leyó una breve declaración: ya no era empleado de OpenAI.

Lo que el comunicado oficial no decía era que Sutskever había pasado semanas recopilando alrededor de 70 páginas de mensajes internos de Slack y documentos de Recursos Humanos sobre el comportamiento de Altman. Esos memos —enviados como mensajes que se autodestruían para evitar detección— fueron revisados en su totalidad por el New Yorker. El primer ítem de una lista bajo el encabezado "Sam exhibe un patrón consistente de..." era una sola palabra: "Mentir".

Satya Nadella, CEO de Microsoft, se enteró del despido momentos antes de que ocurriera. "Estaba muy atónito. No podía obtener ninguna información de nadie." Reid Hoffman fue más directo: "No sabía qué carajo estaba pasando. Buscábamos malversación, o acoso sexual, y simplemente no encontraba nada."

Altman volvió a San Francisco, a su mansión de 27 millones de dólares con vistas panorámicas a la bahía, y organizó lo que llamó "una especie de gobierno en el exilio". Brian Chesky, cofundador de Airbnb, y el crisis manager Chris Lehane se unieron a la operación. Los abogados instalaron en una oficina junto a su dormitorio. Durante sus episodios de insomnio, Altman deambulaba en pijama. Textos de ese período —revisados por el New Yorker— muestran a Altman coordinando estrechamente con Nadella. En uno le sugirió el texto de una declaración conjunta: "¿Qué tal esto: 'La prioridad más alta de Satya y mía sigue siendo salvar a OpenAI'?".

Cuatro días después, el 22 de noviembre de 2023, fue reinstalado. Los directores que habían votado su destitución perdieron sus cargos. Los empleados llaman a ese episodio "el Blip" —en referencia a una escena de las películas de Marvel en que los personajes desaparecen y regresan, sin cambios, a un mundo profundamente alterado por su ausencia.

La investigación independiente que el directorio saliente exigió como condición de su retiro fue realizada por WilmerHale, el bufete que investigó los escándalos de Enron y WorldCom. Pero no produjo ningún informe escrito. En marzo de 2024, OpenAI anunció que Altman quedaba exonerado y publicó unas 800 palabras reconociendo un "quiebre de confianza". Una persona cercana al proceso dijo al New Yorker: "La revisión no concluyó que Sam era un George Washington de integridad".

La maquinaria: 852.000 millones de dólares y un proyecto llamado Stargate

OpenAI completó el 28 de octubre de 2025 su conversión a empresa de beneficio público, con una filial comercial bajo control de la OpenAI Foundation. Microsoft retiene el 27% del capital; la fundación sin fines de lucro, alrededor del 26%.

En la ronda de financiamiento cerrada el 31 de marzo de 2026 captó 122.000 millones de dólares. La valoración resultante fue de 852.000 millones de dólares. Sus ingresos anualizados superan los 25.000 millones de dólares —aunque la compañía no será rentable antes de 2030 y quemó alrededor de 8.000 millones en 2025.

El 21 de enero de 2025, desde la Sala Roosevelt de la Casa Blanca y junto al presidente Donald Trump, Altman anunció Stargate: una empresa conjunta de 500.000 millones de dólares para construir infraestructura de inteligencia artificial en Estados Unidos. El anuncio fue el resultado de una llamada de 25 minutos entre Altman y Trump coordinada el día anterior, durante la cual ambos diseñaron el momento para que el presidente pudiera atribuirse el mérito.

Sin embargo, una investigación de Tech Times publicada el 19 de mayo de 2026 reportó que la JV Stargate como entidad legal no había contratado personal propio ni desarrollado instalaciones como organización unificada. "Stargate" había pasado a ser un término paraguas para la estrategia de cómputo de OpenAI, basada principalmente en arrendar capacidad a Microsoft, Amazon, Oracle y Google Cloud.

Las otras apuestas: el ojo, el átomo y el objeto sin nombre

Mientras dirige la empresa de inteligencia artificial más valiosa del mundo, Altman gestiona paralelamente tres apuestas de largo plazo que revelan cómo imagina el futuro.

La primera es World —antes Worldcoin—, un sistema de verificación de identidad biométrica que escanea el iris de cada persona con un dispositivo llamado Orb. A mayo de 2026 reporta 26 millones de usuarios y 12 millones de iris verificados en 23 países. También reporta investigaciones regulatorias o restricciones en Brasil, Colombia, Alemania, Hong Kong, India, Kenia, Portugal, España, Corea del Sur e Indonesia.

La segunda es energía nuclear. Altman es chairman de Helion, una startup de fusión nuclear en la que ha invertido alrededor de 1.700 millones de dólares —cifra revelada en los filings del juicio Musk vs. OpenAI. Helion firmó en 2023 el primer power purchase agreement de fusión de la historia: deberá suministrar electricidad a Microsoft desde su planta en Washington a partir de 2028. El prototipo logró en febrero de 2026 alcanzar 150 millones de grados Celsius, pero la empresa aún no ha demostrado producción neta de electricidad. También presidió el consejo de Oklo, una startup de reactores modulares de fisión que llevó a bolsa en mayo de 2024, y de la que se retiró como chairman en abril de 2025 para evitar conflictos de interés.

La tercera apuesta es la más misteriosa. En mayo de 2025, OpenAI adquirió el estudio de hardware cofundado por Jony Ive —el legendario diseñador jefe de Apple responsable del iPhone— en un acuerdo valorado en alrededor de 6.500 millones de dólares. El dispositivo resultante se describe, según filtraciones a The Information y Bloomberg, como un objeto pequeño, sin pantalla, de escucha permanente. En enero de 2026, el director de asuntos globales de OpenAI confirmó en Davos que la empresa está "en camino" para presentar su primer dispositivo en la segunda mitad de 2026.

La conversión política

Hay una frase de Altman publicada en X en 2016: "Estoy muy desconfiado de los autócratas poderosos que cuentan historias de miedo para atacar a los débiles". Ese año apoyó a Hillary Clinton y llamó a Donald Trump "una amenaza sin precedentes para América".

En diciembre de 2024 donó un millón de dólares al fondo inaugural de Trump. En enero de 2025 escribió en X que ver a Trump "más cuidadosamente recientemente ha cambiado mi perspectiva sobre él." En mayo de 2025 viajó con Trump a Arabia Saudita para reunirse con el príncipe Mohammed bin Salman en el Saudi-U.S. Investment Forum en Riad, junto a otros 19 CEOs de las empresas más grandes de EE.UU.

En 2024, Altman llevó a dos empleados de OpenAI a visitar al jeque Tahnoon bin Zayed —hermano del presidente de los Emiratos Árabes Unidos y jefe de inteligencia del país— a bordo de su superyate de 250 millones de dólares. Se refirió luego a Tahnoon en X como "un querido amigo personal." Entre sus propiedades figura un Koenigsegg Regera blanco valuado en aproximadamente dos millones de dólares y un McLaren F1 rojo valuado en alrededor de 20 millones. Cuando el New Yorker le preguntó sobre regalos recibidos de Tahnoon, respondió: "No voy a decir qué regalos específicamente me ha dado".

Funcionarios de la administración Biden documentaron sus preocupaciones. Un documento interno de la RAND Corporation, revisado por el New Yorker, comparó los vínculos financieros externos de Altman con los de Jared Kushner —a quien los evaluadores habían recomendado no otorgar acreditación de seguridad. Altman retiró su propia solicitud de acreditación sin completar el proceso.

Las controversias documentadas

Hay acusaciones sobre Sam Altman que provienen de fuentes primarias —documentos internos, deposiciones judiciales, notas personales, más de cien entrevistas— y que el New Yorker documentó con un nivel de rigor que es difícil ignorar.

Sobre su patrón de comunicación: los memos de Sutskever concluyen que Altman "exhibe un patrón consistente" de conducta que incluye tergiversar hechos ante ejecutivos y directores, y ocultar información sobre protocolos de seguridad. Dario Amodei documentó durante años lo que describió como una acumulación de engaños y manipulaciones. "El problema con OpenAI es Sam mismo", escribió.

Sobre los compromisos de seguridad: en 2023, OpenAI anunció que destinaría el 20% de su capacidad computacional al equipo de "superalineación". Cuatro personas que trabajaron en o cerca del equipo dijeron al New Yorker que los recursos reales fueron de entre el 1% y el 2%, con hardware antiguo. El equipo fue disuelto en 2024 sin completar su misión.

Sobre el discurso regulatorio: en mayo de 2023 Altman testificó ante el Senado pidiendo activamente una nueva agencia federal para supervisar la IA. En mayo de 2025, ante el mismo Congreso, advirtió que requerir aprobación gubernamental para liberar software de IA sería "desastroso". La palabra "seguridad" prácticamente desapareció de su vocabulario público.

Una ex directora que lo conoce de cerca resumió así su evaluación: "Tiene dos rasgos que casi nunca se ven en la misma persona. El primero es un fuerte deseo de agradar, de caer bien en cada interacción. El segundo es una falta de preocupación casi sociopática por las consecuencias de engañar a alguien".

Altman, cuando se le preguntó si dirigir una empresa de IA exigía un nivel elevado de integridad, respondió primero con cautela y luego envió una declaración adicional: "Sí, exige un nivel más alto de integridad, y siento el peso de esa responsabilidad cada día".

El retrato

Hay algo que todos los que conocen a Sam Altman parecen acordar, independientemente de si lo admiran o lo temen: es extraordinariamente bueno convenciendo a personas distintas de que lo que él quiere y lo que ellas necesitan es exactamente la misma cosa.

Lo hizo con los científicos de IA que dejaron los salarios de Google por la misión de OpenAI. Lo hizo con los inversores que pusieron cientos de miles de millones de dólares en una empresa que sigue sin ser rentable. Lo hizo con los senadores que lo escucharon pedir regulación. Lo hizo con Trump.

"Es increíblemente persuasivo. Como trucos de Jedi", dijo al New Yorker un ejecutivo tecnológico que ha trabajado con él:"Está en otro nivel". Ver a Altman superar a quienes lo rodeaban durante el Blip, dijo el mismo ejecutivo, fue como "ver a una AGI escapar de la caja".

ChatGPT tiene hoy 900 millones de usuarios activos semanales. OpenAI está valorada en 852.000 millones de dólares. Altman —que técnicamente no posee acciones en la empresa que dirige— controla la herramienta que está reconfigurando el periodismo, las comunicaciones, las búsquedas y la forma en que miles de millones de personas acceden al conocimiento.

El veredicto del jurado del 18 de mayo de 2026 lo dejó libre de toda condena legal. La pregunta que Ilya Sutskever planteó en sus memos —si Sam Altman es la persona adecuada para tener "el dedo en el botón" de la tecnología más poderosa que la humanidad haya construido— sigue completamente abierta.

Esta es la primera entrega de la serie "Dueños de la IA en el mundo." El próximo capítulo: Dario Amodei y Anthropic, el hombre que se fue de OpenAI porque no le creyó a Altman.

Fuentes

  • Farrow, Ronan y Marantz, Andrew. "Sam Altman May Control Our Future—Can He Be Trusted?" The New Yorker, 6 de abril de 2026.
  • Hagey, Keach. The Optimist: Sam Altman, OpenAI, and the Race to Invent the Future. Portfolio/Penguin, 2025.
  • Al Jazeera; NPR; CNN; CNBC; NBC News. Cobertura del veredicto Musk vs. OpenAI, 18 de mayo de 2026.
  • Tech Times. "OpenAI Cut Stargate's Spending Pledge From $1.4 Trillion to $600 Billion." 19 de mayo de 2026.
  • TechCrunch. "ChatGPT reaches 900M weekly active users." 27 de febrero de 2026.
  • TechCrunch. "OpenAI completes its for-profit recapitalization." 28 de octubre de 2025.
  • CNBC; Fox Business; Yahoo Finance. Cobertura del Saudi-U.S. Investment Forum, Riad, mayo 2025.
  • NPR; The Hill. "Sam Altman to donate $1 million to Trump's inauguration fund." Diciembre 2024.
  • Axios. "Exclusive: OpenAI aims to debut first device in 2026." Enero 2026.
  • Washington Post. "OpenAI CEO Sam Altman's Senate testimony shows industry shift on regulation." Mayo 2025.
  • Fortune. "Sam Altman urges lawmakers against regulations." Mayo 2025.
  • Congress.gov. S.Hrg. 118-37, "Oversight of A.I.: Rules for Artificial Intelligence." Mayo 2023.
  • Sacra. "OpenAI revenue, valuation & funding." Mayo 2026.
  • Feedough. "100+ OpenAI Statistics 2026." Mayo 2026.
  • Wikipedia. Perfiles de "Sam Altman", "OpenAI", "Stargate LLC", "Helion Energy", "Oklo Inc.", "World (blockchain)." Abril-mayo 2026.
  • world.org. Datos de usuarios y World ID verificados. Mayo 2026.
  • Bankless Times; Storyboard18. Inversiones personales de Altman, reveladas en el juicio Musk vs. OpenAI. Mayo 2026.
  • Interesting Engineering. "Sam Altman: OpenAI CEO Biography."
  • Green Dot Corporation. Comunicado de adquisición de Loopt. Marzo 2012.
  • OpenAI. "Introducing OpenAI" (2015); "Introducing ChatGPT" (2022); "Microsoft invests in and partners with OpenAI" (2019).
  • Y Combinator. "Sam Altman for President." Febrero 2014.
  • Infobae. "Crisis y poder en OpenAI, la historia detrás de Sam Altman." Junio 2025.
  • Axios. "Hundreds of OpenAI staff tell board to resign." Noviembre 2023.
  • Biography.com. "Sam Altman Is One of the Richest People in the World." 2025.
  • MindStudio. "What Is the OpenAI AI Smartphone? Everything We Know About the Jony Ive Device."
  • Utility Dive; Fortune. Cobertura de Oklo y energía nuclear. Febrero 2026.

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El 18 de mayo de 2026, un jurado de nueve personas en Oakland, California, deliberó menos de dos horas antes de fallar de manera unánime a favor de Sam Altman. La demanda que Elon Musk había interpuesto contra él y contra OpenAI —acusándolo de fraude, de haber "robado una organización benéfica" y de haberle tendido una "larga trampa" para separarlo de su dinero— quedó desestimada por prescripción. Altman salió del tribunal sin condena, sin tener que pagar los hasta 150.000 millones de dólares que Musk reclamaba, y con la empresa que preside valorada en 852.000 millones de dólares.

Musk dijo en X que el fallo fue "un tecnicismo de calendario" y anunció apelación. Altman no comentó públicamente. Probablemente no necesitaba hacerlo.

Esta es la historia del hombre detrás de ChatGPT. No es una historia sencilla.

Un niño que necesitaba ganar

Samuel Harris Altman nació el 22 de abril de 1985 en Chicago, Illinois. Creció en Clayton, un suburbio acomodado de St. Louis, Misuri, el mayor de cuatro hermanos. Su madre, Connie Gibstine, es dermatóloga. Su padre, Jerry Altman, fue agente inmobiliario; murió de un infarto en 2018.

A los ocho años recibió su primera computadora y aprendió a programar solo. En la John Burroughs School, la preparatoria privada de élite donde estudió, se declaró públicamente homosexual ante una asamblea escolar —en el Medio Oeste de comienzos de los 2000, ese gesto no era sin costo. A los dieciséis o diecisiete años fue víctima de un ataque físico violento con connotaciones homofóbicas en un barrio gay de St. Louis. No lo denunció. Años después, al contarlo al New Yorker, dijo que prefería no dar más detalles porque hacerlo lo haría "parecer manipulador o en busca de lástima".

Su hermano Jack describió al New Yorker cuál era la actitud de Altman en la infancia: "Tengo que ganar, y estoy a cargo de todo".

En 2003 ingresó a Stanford a estudiar Ciencias de la Computación. Duró dos años. En 2005, con 19 años, abandonó la carrera para fundar su primera empresa.

Loopt: aprender a leer las reglas en su favor

Altman cofundó Loopt, una red social geolocalizada para teléfonos celulares, como parte de la primera generación de empresas incubadas por Y Combinator. La idea era prematura —los smartphones aún no existían tal como los conocemos hoy— pero Altman levantó más de 30 millones de dólares de fondos como Sequoia Capital y New Enterprise Associates.

Para hacer funcionar la tecnología de geolocalización necesitaba que los operadores telefónicos le dieran acceso a los datos de ubicación de sus usuarios. La normativa federal de EE.UU. obligaba a los operadores a rastrear teléfonos para servicios de emergencia. Altman negoció el uso de esa misma capacidad para su aplicación comercial. No violó ninguna ley. Pero la maniobra fue característica: encontró en las reglas existentes un espacio que nadie más había identificado, y lo usó.

Loopt nunca tuvo masa crítica de usuarios. En marzo de 2012, Green Dot Corporation la compró por 43,4 millones de dólares —un retorno modesto para los inversores, suficiente para Altman. Según una persona familiarizada con la operación, citada en el New Yorker, la compra fue organizada en parte para permitirle salir con la cabeza alta. Ya en ese período, grupos de empleados habían pedido al directorio en dos ocasiones que lo despidieran como CEO, por problemas de liderazgo y falta de transparencia, según documenta la periodista Keach Hagey en su biografía The Optimist.

Con el dinero de la venta y los contactos acumulados, Altman cofundó junto a su hermano Jack el fondo de capital de riesgo Hydrazine Capital, con 21 millones de dólares iniciales aportados en gran parte por Peter Thiel.

Y Combinator: el fabricante de reyes

En febrero de 2014, Paul Graham —cofundador y figura legendaria del ecosistema de startups de Silicon Valley— anunció a Altman como nuevo presidente de Y Combinator. Graham lo presentó con una de sus frases más celebradas: "Podrías lanzarlo en paracaídas sobre una isla llena de caníbales y volver cinco años después para encontrarlo como rey".

Bajo su gestión, Y Combinator pasó de incubar decenas a cientos de startups al año. La lista de empresas graduadas incluye Airbnb, Dropbox, Stripe, Coinbase, Reddit, Instacart y Cruise. En total, aproximadamente 1.900 startups con una valoración combinada de alrededor de 150.000 millones de dólares.

Pero la salida de Altman de Y Combinator en 2019 no fue el retiro triunfal que la versión oficial sugería. Según múltiples socios y fundadores de YC entrevistados por el New Yorker —con respaldo de materiales contemporáneos revisados por los periodistas— Altman fue presionado a irse por la desconfianza acumulada de varios socios. Graham, en privado, habría dicho a colegas: "Sam nos había estado mintiendo todo el tiempo".

OpenAI: la misión más ambiciosa del mundo, o el argumento de ventas más sofisticado de la historia

En diciembre de 2015, Altman cofundó OpenAI junto a Elon Musk, Greg Brockman, Ilya Sutskever y otros ocho colaboradores. La organización nació como entidad sin fines de lucro con una misión declarada de proporciones épicas: garantizar que la inteligencia artificial general beneficiara a toda la humanidad y no solo a quienes la controlaran. El financiamiento inicial comprometido fue de 1.000 millones de dólares.

Para reclutar a los mejores científicos del planeta, Altman y Musk usaron el único argumento que podía competir con los sueldos de Google: el peso moral de la misión. A Ilya Sutskever, considerado entonces el investigador de IA más talentoso de su generación, Google le ofreció seis millones de dólares al año. OpenAI no podía igualar esa cifra. Pero Altman le dijo, según documentó el New Yorker: "Desafortunadamente ellos no tienen 'hacer lo correcto' de su lado".

El pitch funcionó. Y funcionó porque Altman lo creía —o al menos lo decía de manera suficientemente convincente como para que los demás lo creyeran también.

Lo que ocurrió dentro de OpenAI en los años siguientes es, en gran parte, la historia de cómo esa misión fue siendo redefinida, primero despacio y luego de golpe.

Dario Amodei —quien cofundaría Anthropic en 2020, hoy uno de los principales rivales de OpenAI— tomó notas detalladas de sus interacciones con Altman durante años, bajo el encabezado "Mi experiencia con OpenAI" (subtítulo: "Privado: no compartir"). Más de 200 páginas de documentos relacionados con esas notas fueron revisados por el New Yorker y no habían sido divulgados previamente. En un pasaje, Amodei escribió sobre el objetivo real de Altman: construir "un laboratorio de IA que estaría enfocado en seguridad ('tal vez no de inmediato, sino tan pronto como pueda')". En otro pasaje, más tardío y más duro, escribió: "El problema con OpenAI es Sam mismo".

En 2019, con Musk ya fuera de la organización tras una disputa por el control, Altman asumió como CEO. Para poder captar el capital necesario transformó la estructura: de entidad sin fines de lucro pura a una estructura híbrida con una filial comercial capaz de recibir inversiones externas. Microsoft aportó 1.000 millones de dólares ese año y otros 10.000 millones en 2023.

ChatGPT: el producto que cambió todo

El 30 de noviembre de 2022, OpenAI lanzó ChatGPT como prototipo de acceso gratuito. Altman lo anunció en X con una frase de una discreción casi cómica: "Hoy lanzamos ChatGPT. Intenten hablar con él aquí".

En cinco días, un millón de usuarios. En dos meses, cien millones. Ningún servicio web en la historia había alcanzado esa cifra en menos tiempo. A febrero de 2026, ChatGPT tenía 900 millones de usuarios activos semanales.

El lanzamiento desencadenó lo que los analistas llamaron las "guerras de la inteligencia artificial": Google aceleró el desarrollo de Gemini en modo emergencia, Microsoft integró la tecnología de OpenAI en Bing y en toda su suite de productividad, Meta lanzó sus modelos abiertos. Altman, prácticamente desconocido fuera del ecosistema tecnológico, se convirtió de golpe en uno de los hombres más influyentes del planeta.

Pero el éxito aceleró también las tensiones internas que venían acumulándose. En diciembre de 2022, Altman aseguró a los directores de OpenAI que diversas funciones del modelo GPT-4 habían sido aprobadas por un panel de seguridad. La directora Helen Toner solicitó la documentación. Descubrió que las funciones más controvertidas no habían sido aprobadas. Además, Microsoft había lanzado una versión preliminar de ChatGPT en India sin completar una revisión de seguridad requerida —hecho que Altman no había mencionado en horas de reuniones con el directorio.

El despido que duró cuatro días

El 17 de noviembre de 2023, Altman estaba en Las Vegas viendo una carrera de Fórmula 1 cuando Ilya Sutskever lo invitó a una videollamada con el directorio. Uno de los miembros leyó una breve declaración: ya no era empleado de OpenAI.

Lo que el comunicado oficial no decía era que Sutskever había pasado semanas recopilando alrededor de 70 páginas de mensajes internos de Slack y documentos de Recursos Humanos sobre el comportamiento de Altman. Esos memos —enviados como mensajes que se autodestruían para evitar detección— fueron revisados en su totalidad por el New Yorker. El primer ítem de una lista bajo el encabezado "Sam exhibe un patrón consistente de..." era una sola palabra: "Mentir".

Satya Nadella, CEO de Microsoft, se enteró del despido momentos antes de que ocurriera. "Estaba muy atónito. No podía obtener ninguna información de nadie." Reid Hoffman fue más directo: "No sabía qué carajo estaba pasando. Buscábamos malversación, o acoso sexual, y simplemente no encontraba nada."

Altman volvió a San Francisco, a su mansión de 27 millones de dólares con vistas panorámicas a la bahía, y organizó lo que llamó "una especie de gobierno en el exilio". Brian Chesky, cofundador de Airbnb, y el crisis manager Chris Lehane se unieron a la operación. Los abogados instalaron en una oficina junto a su dormitorio. Durante sus episodios de insomnio, Altman deambulaba en pijama. Textos de ese período —revisados por el New Yorker— muestran a Altman coordinando estrechamente con Nadella. En uno le sugirió el texto de una declaración conjunta: "¿Qué tal esto: 'La prioridad más alta de Satya y mía sigue siendo salvar a OpenAI'?".

Cuatro días después, el 22 de noviembre de 2023, fue reinstalado. Los directores que habían votado su destitución perdieron sus cargos. Los empleados llaman a ese episodio "el Blip" —en referencia a una escena de las películas de Marvel en que los personajes desaparecen y regresan, sin cambios, a un mundo profundamente alterado por su ausencia.

La investigación independiente que el directorio saliente exigió como condición de su retiro fue realizada por WilmerHale, el bufete que investigó los escándalos de Enron y WorldCom. Pero no produjo ningún informe escrito. En marzo de 2024, OpenAI anunció que Altman quedaba exonerado y publicó unas 800 palabras reconociendo un "quiebre de confianza". Una persona cercana al proceso dijo al New Yorker: "La revisión no concluyó que Sam era un George Washington de integridad".

La maquinaria: 852.000 millones de dólares y un proyecto llamado Stargate

OpenAI completó el 28 de octubre de 2025 su conversión a empresa de beneficio público, con una filial comercial bajo control de la OpenAI Foundation. Microsoft retiene el 27% del capital; la fundación sin fines de lucro, alrededor del 26%.

En la ronda de financiamiento cerrada el 31 de marzo de 2026 captó 122.000 millones de dólares. La valoración resultante fue de 852.000 millones de dólares. Sus ingresos anualizados superan los 25.000 millones de dólares —aunque la compañía no será rentable antes de 2030 y quemó alrededor de 8.000 millones en 2025.

El 21 de enero de 2025, desde la Sala Roosevelt de la Casa Blanca y junto al presidente Donald Trump, Altman anunció Stargate: una empresa conjunta de 500.000 millones de dólares para construir infraestructura de inteligencia artificial en Estados Unidos. El anuncio fue el resultado de una llamada de 25 minutos entre Altman y Trump coordinada el día anterior, durante la cual ambos diseñaron el momento para que el presidente pudiera atribuirse el mérito.

Sin embargo, una investigación de Tech Times publicada el 19 de mayo de 2026 reportó que la JV Stargate como entidad legal no había contratado personal propio ni desarrollado instalaciones como organización unificada. "Stargate" había pasado a ser un término paraguas para la estrategia de cómputo de OpenAI, basada principalmente en arrendar capacidad a Microsoft, Amazon, Oracle y Google Cloud.

Las otras apuestas: el ojo, el átomo y el objeto sin nombre

Mientras dirige la empresa de inteligencia artificial más valiosa del mundo, Altman gestiona paralelamente tres apuestas de largo plazo que revelan cómo imagina el futuro.

La primera es World —antes Worldcoin—, un sistema de verificación de identidad biométrica que escanea el iris de cada persona con un dispositivo llamado Orb. A mayo de 2026 reporta 26 millones de usuarios y 12 millones de iris verificados en 23 países. También reporta investigaciones regulatorias o restricciones en Brasil, Colombia, Alemania, Hong Kong, India, Kenia, Portugal, España, Corea del Sur e Indonesia.

La segunda es energía nuclear. Altman es chairman de Helion, una startup de fusión nuclear en la que ha invertido alrededor de 1.700 millones de dólares —cifra revelada en los filings del juicio Musk vs. OpenAI. Helion firmó en 2023 el primer power purchase agreement de fusión de la historia: deberá suministrar electricidad a Microsoft desde su planta en Washington a partir de 2028. El prototipo logró en febrero de 2026 alcanzar 150 millones de grados Celsius, pero la empresa aún no ha demostrado producción neta de electricidad. También presidió el consejo de Oklo, una startup de reactores modulares de fisión que llevó a bolsa en mayo de 2024, y de la que se retiró como chairman en abril de 2025 para evitar conflictos de interés.

La tercera apuesta es la más misteriosa. En mayo de 2025, OpenAI adquirió el estudio de hardware cofundado por Jony Ive —el legendario diseñador jefe de Apple responsable del iPhone— en un acuerdo valorado en alrededor de 6.500 millones de dólares. El dispositivo resultante se describe, según filtraciones a The Information y Bloomberg, como un objeto pequeño, sin pantalla, de escucha permanente. En enero de 2026, el director de asuntos globales de OpenAI confirmó en Davos que la empresa está "en camino" para presentar su primer dispositivo en la segunda mitad de 2026.

La conversión política

Hay una frase de Altman publicada en X en 2016: "Estoy muy desconfiado de los autócratas poderosos que cuentan historias de miedo para atacar a los débiles". Ese año apoyó a Hillary Clinton y llamó a Donald Trump "una amenaza sin precedentes para América".

En diciembre de 2024 donó un millón de dólares al fondo inaugural de Trump. En enero de 2025 escribió en X que ver a Trump "más cuidadosamente recientemente ha cambiado mi perspectiva sobre él." En mayo de 2025 viajó con Trump a Arabia Saudita para reunirse con el príncipe Mohammed bin Salman en el Saudi-U.S. Investment Forum en Riad, junto a otros 19 CEOs de las empresas más grandes de EE.UU.

En 2024, Altman llevó a dos empleados de OpenAI a visitar al jeque Tahnoon bin Zayed —hermano del presidente de los Emiratos Árabes Unidos y jefe de inteligencia del país— a bordo de su superyate de 250 millones de dólares. Se refirió luego a Tahnoon en X como "un querido amigo personal." Entre sus propiedades figura un Koenigsegg Regera blanco valuado en aproximadamente dos millones de dólares y un McLaren F1 rojo valuado en alrededor de 20 millones. Cuando el New Yorker le preguntó sobre regalos recibidos de Tahnoon, respondió: "No voy a decir qué regalos específicamente me ha dado".

Funcionarios de la administración Biden documentaron sus preocupaciones. Un documento interno de la RAND Corporation, revisado por el New Yorker, comparó los vínculos financieros externos de Altman con los de Jared Kushner —a quien los evaluadores habían recomendado no otorgar acreditación de seguridad. Altman retiró su propia solicitud de acreditación sin completar el proceso.

Las controversias documentadas

Hay acusaciones sobre Sam Altman que provienen de fuentes primarias —documentos internos, deposiciones judiciales, notas personales, más de cien entrevistas— y que el New Yorker documentó con un nivel de rigor que es difícil ignorar.

Sobre su patrón de comunicación: los memos de Sutskever concluyen que Altman "exhibe un patrón consistente" de conducta que incluye tergiversar hechos ante ejecutivos y directores, y ocultar información sobre protocolos de seguridad. Dario Amodei documentó durante años lo que describió como una acumulación de engaños y manipulaciones. "El problema con OpenAI es Sam mismo", escribió.

Sobre los compromisos de seguridad: en 2023, OpenAI anunció que destinaría el 20% de su capacidad computacional al equipo de "superalineación". Cuatro personas que trabajaron en o cerca del equipo dijeron al New Yorker que los recursos reales fueron de entre el 1% y el 2%, con hardware antiguo. El equipo fue disuelto en 2024 sin completar su misión.

Sobre el discurso regulatorio: en mayo de 2023 Altman testificó ante el Senado pidiendo activamente una nueva agencia federal para supervisar la IA. En mayo de 2025, ante el mismo Congreso, advirtió que requerir aprobación gubernamental para liberar software de IA sería "desastroso". La palabra "seguridad" prácticamente desapareció de su vocabulario público.

Una ex directora que lo conoce de cerca resumió así su evaluación: "Tiene dos rasgos que casi nunca se ven en la misma persona. El primero es un fuerte deseo de agradar, de caer bien en cada interacción. El segundo es una falta de preocupación casi sociopática por las consecuencias de engañar a alguien".

Altman, cuando se le preguntó si dirigir una empresa de IA exigía un nivel elevado de integridad, respondió primero con cautela y luego envió una declaración adicional: "Sí, exige un nivel más alto de integridad, y siento el peso de esa responsabilidad cada día".

El retrato

Hay algo que todos los que conocen a Sam Altman parecen acordar, independientemente de si lo admiran o lo temen: es extraordinariamente bueno convenciendo a personas distintas de que lo que él quiere y lo que ellas necesitan es exactamente la misma cosa.

Lo hizo con los científicos de IA que dejaron los salarios de Google por la misión de OpenAI. Lo hizo con los inversores que pusieron cientos de miles de millones de dólares en una empresa que sigue sin ser rentable. Lo hizo con los senadores que lo escucharon pedir regulación. Lo hizo con Trump.

"Es increíblemente persuasivo. Como trucos de Jedi", dijo al New Yorker un ejecutivo tecnológico que ha trabajado con él:"Está en otro nivel". Ver a Altman superar a quienes lo rodeaban durante el Blip, dijo el mismo ejecutivo, fue como "ver a una AGI escapar de la caja".

ChatGPT tiene hoy 900 millones de usuarios activos semanales. OpenAI está valorada en 852.000 millones de dólares. Altman —que técnicamente no posee acciones en la empresa que dirige— controla la herramienta que está reconfigurando el periodismo, las comunicaciones, las búsquedas y la forma en que miles de millones de personas acceden al conocimiento.

El veredicto del jurado del 18 de mayo de 2026 lo dejó libre de toda condena legal. La pregunta que Ilya Sutskever planteó en sus memos —si Sam Altman es la persona adecuada para tener "el dedo en el botón" de la tecnología más poderosa que la humanidad haya construido— sigue completamente abierta.

Esta es la primera entrega de la serie "Dueños de la IA en el mundo." El próximo capítulo: Dario Amodei y Anthropic, el hombre que se fue de OpenAI porque no le creyó a Altman.

Fuentes

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  • Hagey, Keach. The Optimist: Sam Altman, OpenAI, and the Race to Invent the Future. Portfolio/Penguin, 2025.
  • Al Jazeera; NPR; CNN; CNBC; NBC News. Cobertura del veredicto Musk vs. OpenAI, 18 de mayo de 2026.
  • Tech Times. "OpenAI Cut Stargate's Spending Pledge From $1.4 Trillion to $600 Billion." 19 de mayo de 2026.
  • TechCrunch. "ChatGPT reaches 900M weekly active users." 27 de febrero de 2026.
  • TechCrunch. "OpenAI completes its for-profit recapitalization." 28 de octubre de 2025.
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